Depuis le début, sur notre itinéraire de voyage, figurait un pays au nom intriguant : le Vanuatu. A vrai dire, nous aussi, nous avons eu besoin de jeter un œil sur Google Maps pour localiser précisément cet archipel du Pacifique. Et l’idée de fouler ces terres oubliées est née tout simplement lors de la recherche des meilleurs prix pour les billets d’avion. Entre Fidji et la Nouvelle-Calédonie, il y avait ce petit pays. Alors, va pour le Vanuatu !
Les plus anciens d’entre vous auront peut-être en tête les « Nouvelles Hébrides », l’ancien nom de ce pays qui a acquis son indépendance en 1980. Ancien condominium franco-anglais, le pays compte 275000 habitants et seulement… deux villes (Port-Vila sur Efaté et Luganville sur Espirito Santo) aux dimensions toutes modestes. Tout le reste des îles (et donc du pays) n’est peuplé que par des tribus réparties en tout petits villages. Un mode de vie qui n’a pas empêché le Vanuatu d’être déclaré il y a quelques années comme le « pays le plus heureux du monde » (il faudra toutefois un jour se demander comment sont faits de tels sondages…)
Alors, le Vanuatu, un paradis sur terre ? Difficile à affirmer après seulement quelques jours ici, et en temps que touristes. Les jolis plages, les eaux turquoises de l’océan en plein cœur de la capitale font pencher en faveur du « oui ». Mais il ne faut pas oublier le reste : des prix effarants pour l’alimentation (tout ou presque est importé), des transports aux tarifs extravagants (un aller-retour en avion pour une île, soit deux fois 45 minutes de vol, coûte aussi cher qu’un A/R Barcelone-New York en promo !), une économie entièrement tournée vers l’argent sale (le pays est un paradis fiscal, sans aucun impôt pour les particuliers comme pour les sociétés)…
Alors, pour l’instant, on va garder les belles images, et juste savourer les quelques jours ici, pour emporter avec nous quelques beaux souvenirs de ce pays inconnu…

Desde el principio, en nuestro itinerario de viaje, fue un país con un nombre intrigante: Vanuatu. Para ser sinceros, también necesitábamos echar un vistazo a Google Maps para identificar este archipiélago del Pacífico. Y la idea de pisar estas tierras olvidadas nació simplemente al buscar los mejores precios para los billetes aéreos. Entre Fiji y Nueva Caledonia, estaba este pequeño país. ¡Entonces, vamos a Vanuatu!
El mayor de ustedes puede tener en mente las « Nuevas Hébridas », el antiguo nombre de este país que obtuvo su independencia en 1980. Antiguo condominio franco-inglés, el país tiene 275,000 habitantes y solo … dos ciudades (Port Vila en Efate y Luganville en Espirito Santo) con dimensiones muy modestas. Todo el resto de las islas (y, por lo tanto, el país) están pobladas solo por tribus divididas en aldeas muy pequeñas. Una forma de vida que no impidió que Vanuatu fuera declarado hace unos años como el « país más feliz del mundo » (un día, sin embargo, uno tendrá que preguntarse cómo se hacen esas encuestas …)
Entonces, Vanuatu, ¿un paraíso en la tierra? Difícil de decir después de solo unos días aquí, y como turistas. Las hermosas playas, las aguas turquesas del océano en el corazón de la punta de la capital apuntan a favor del « sí ». Pero no podemos olvidar el resto: precios asombrosos para la comida (casi todo es importado), transporte a precios desorbitados (un vuelo de ida y vuelta a una isla de unos 40 minutos de vuelo, cuesta lo mismo que una promoción de Barcelona / Nueva York!), una economía completamente convertida en dinero sucio (el país es un paraíso fiscal, sin impuestos para individuos o empresas) …
Entonces, de momento, conservaremos las bellas imágenes, y disfrutaremos de unos días aquí, para llevarnos algunos hermosos recuerdos de este desconocido país …

laurent&jose
admin@findusnow.fr

2 thoughts on “Vanuatu : le pays inconnu / El pais desconocido

  1. Lo de que es el pais mas feliz del mundo debe de ser por que no tienen Agencia Triburaria, cosa que aqui en occidente nos gusta tanto evadir impuestos, quitando esto me parerecen unas playas de especial belleza no os perdais por esas intrincadas islas acordaros de volver y no quiero ser pajarraco de mal agúero, seguir disfutando.

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