On n’est que rarement en contact avec des animaux se situant tout en haut de la chaîne alimentaire. C’est pourtant ce qui arrive sur l’île de Komodo, le paradis des dragons homonymes. Ces fameux superprédateurs ne craignent en effet personne, même pas l’homme. Ce dernier soit le protège, lorsqu’il s’agit des rangers chargés de surveiller le parc national dans lequel le reptile vit, soit le vénère, car les locaux voient dan ces grands varans la réincarnation de leurs ancêtres.
Au final, le seul être qui puisse intimider le dragon de Komodo, c’est le dragon lui-même. L’animal, sans foi ni loi, sinon celle du plus fort, ne voit aucun inconvénient à croquer un de ses congénères. Tout spécialement pour les femelles, qui voient dans leur propre rejetons tout juste sortis de l’œuf un met de choix.
Animal hors normes, le dragon de Komodo impressionne par sa taille, qui peut dépasser les 3 mètres à l’âge adulte, pour environ 100 kilos chez le mâle. Après une enfance passée dans les arbres (pour se protéger des adultes et des autres prédateurs) à dévorer insectes et petits rongeurs, il redescend sur terre. Et commence vraiment sa carrière de superprédateur. Là, ses deux principales préoccupations sont se tenir au chaud et manger. Pour la première, l’animal -à sang froid, comme tous les reptiles- recherche les espaces bien exposés au soleil pour dormir. L’océan tout proche ne le tente que peu, car l’eau ferait baisser sa température corporelle.
Pour la seconde, les repas se composent principalement de charognes et d »animaux qu’il arrive à attraper, du rongeur au buffle. Les bactéries présentes dans sa gueules agissent comme de vrais poisons pour ses proies qui, si elles ne meurent pas sur le champ du fait des coups de dents, succombent quelques jours plus tard de maladie.
Mais comment un dragon peut-il manger un cerf ou un buffle ? L’animal est capable d’avaler 80% de son poids total en un seul repas… qui lui permettra de tenir jusqu’à un mois sans s’alimenter ! Doté d’une mâchoire élastique et d’un estomac à capacité variable, il avale de gros morceaux de chair et peut même gober en une seule fois une chèvre ! En moins de 30 minutes, l’animal disparait dans la gueule du dragon qui, s’il n’arrive pas à ce que la proie entre, dispose d’un stratagème : il s’approche d’un tronc d’arbre qu’il utilise pour pousser la chèvre dans son estomac !
Aux dernières nouvelles, les 3000 dragons, qui se répartissent sur les îles voisines de Komodo, Rinca et Florès, n’auraient pas attaqué d’homme depuis une douzaine d’années, la dernière victime étant un enfant. Et on a tout fait pour ne pas se transformer ici en la nouvelle proie de ces fascinants reptiles.

Rara vez estamos en contacto con los animales en la parte superior de la cadena alimentaria. Esto es lo que sucede en la isla de Komodo, el paraíso de los dragones del mismo nombre. Estos famosos súper depredadores no le temen a nadie, ni siquiera al hombre. Este último le protege, cuando se trata de los guardaparques encargados de vigilar el parque nacional en el que vive o bien les rinde culto a estos reptiles, ya que los lugareños ven en estas grandes lagartijas la reencarnación de sus antepasados.
Al final, lo único que puede intimidar al dragón de Komodo es el dragón mismo. El animal, sin fe ni ley, excepto la de los más fuertes, no ve ninguna objeción en engullirse a uno de sus congéneres. Especialmente las hembras, que ven en sus propios vástagos recién salidos del cascarón una merienda excelente.
Animal excepcional, el dragón de Komodo impresiona por su tamaño, que puede superar los 3 metros en la edad adulta, y hasta 100 kilos en el macho. Después de una infancia en los árboles (para protegerse de los adultos y otros depredadores) alimentándose de insectos y pequeños roedores, regresa a la tierra. Y ahí comienza su carrera de súper depredador. Ahora, sus dos principales preocupaciones son mantener el calor y comer. Para la primera, el animal de sangre fría, como todos los reptiles, busca espacios bien expuestos al sol para dormir. El océano cercano no lo tienta, porque el agua bajaría la temperatura de su cuerpo.
Para la segunda, las comidas consisten principalmente en carroña y animales que logra atrapar, desde roedores hasta búfalos. Las bacterias presentes en su boca actúan como venenos para su presa que, si no muere en el lugar a causa de los dolores producidos al morderla, sucumben unos días después de la enfermedad.
Pero, ¿cómo puede un dragón comer un ciervo o un búfalo? El animal puede tragar el 80% de su peso total en una comida … ¡lo que le permitirá aguantar hasta un mes sin alimentarse! ¡Con una mandíbula elástica y un estómago de capacidad variable, traga grandes trozos de carne e incluso puede tragar una cabra de un bocado! En menos de 30 minutos, el animal desaparece en la boca del dragón, el cual, si no consigue que la presa entre, tiene una estratagema: se acerca al tronco de un árbol que utiliza para empujar a la cabra hacia el estómago!
Según nos cuenta el ranger, los 3000 dragones, que se propagan en las islas vecinas de Komodo, Rinca y Flores, no han atacado a un hombre en los últios doce años, siendo la última víctima una niña. Os aseguramos que hicimos todo lo posible para no convertirnos en la nueva presa de estos fascinantes reptiles.

laurent&jose
admin@findusnow.fr

4 thoughts on “Komodo : la loi du plus fort / La ley del más fuerte

  1. Qué graciosos y amorables los bichitos!. Lo malo es la mala baba que tienen. Yo creo que no me harian falta sus bacterias para palmarla. Bastaria con el susto, si me mirara con la carita que le pone a sus babies antes de zampárselos. Ustedes son unos intrépidos, poniendose a esa distancia de sus fauces. ¿Corren mucho?

    1. Buenas ! Bueno, no somos tan intrepidos! Los rangers estaban al lado para vigilar los dragones, que pueden corrir, si, pero sobre una corta distancia… Pero mejor no acecarse demasiado !…

  2. Impresionante chicos, yo no me acerco ni loco con la mala fama que tienen y bien ganada, sois muy valientes y temerarios a la vez, creo mejor contemplarlos desde lejos con unos prismaticos., que siga el viaje por aqui pronto seran fiestas, no lo digo por nada, un abrazo.

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *

Résoudre : *
19 + 22 =